Definimos Violencia de género como lo ha hecho la ONU en 1995: : ”Violencia de género es todo acto de violencia sexista que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psíquico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada».

Históricamente las relaciones interpersonales de los zoo-dominantes se caracterizan por la desigualdad de la mismas asegurándose ejercer sobre el otro, coacción física o psíquica, verbal, sexual, económica, social etc. con el objetivo de doblegar la voluntad y conseguir una respuesta rápida y sostenida por el temor o el dolor de la víctima. En el modelo patriarcal de dominio sobre los mas vulnerables, la violencia ha sido un instrumento validado por nuestras estructuras sociales y culturales.

Es decir que selegitiman los roles cliches del control del hombre sobre la mujer.Sin embargo tenemos que saber que los hombres no son per se agresores sino que son el producto de una estructura social que se apoya en la desigualdad de poder entre los géneros. En sociedades donde la relación de los géneros son menos desiguales los casos de violencia de género estadísticamente son menos. Mientras, las mujeres, tampoco nacen víctimas sino que los roles estereotipados han favorecido conductas pasivas que se reproducen por educación, como conductas esperadas y aprobadas en los modelos sociales tradicionales. Educarlas en el sentimiento de ser inferiores genera la sensación de ser aprobada socialmente para ejercer el rol complementario de los hombres en tanto ellos puedan ejercer el control y el dominio en el vínculo. Este modelo se reproduce también en las mujeres violentas.Por tanto colegimos que, la violencia es una conducta aprendida y legitimada en los valores del control de poder. Una característica en común en este modelo de agresión es que quien se siente víctima pone en el otro la razón de su conducta violenta. Mientras quien ha sido victimizada en el sometimiento, duda o cree que esto esverdad. Datos de la ONU nos muestran que los feminicidios van en aumento debido al fracaso de las políticas de Estado. Una dificultad es que carecemos de estadísticas para evaluar el fenómeno, Los cinco primeros puestos son en estos casos de latinoamérica. Guatemala, Mexico,Honduras, Colombia y Brasil En Europa 1 de cada 4 mujeres han sido objeto de violencia. ONU llama a los Estados a implementar políticas adecuadas a fin de frenar este delito.

RASGOS PSICOLOGICOS DEL AGRESOR

Muchos han sido los estudios realizados en el mundo a fin de evaluar si existe un perfil específico en estos individuos y hasta ahora los resultados nos permiten solo convenir en la heterogeneidad de perfiles careciéndose de datos empíricos sólidos en apoyo de una tipología concreta. En este contexto consideramos a la violencia como un modelo cultural al servicio de ejercer y retener el poder, para lo que solo podemos reconocer características de personalidad manifiesta, aunque no, un perfil patológico común de los agresores. Se ha encontrado que los hombres que abusan de sus parejas,comparados con los que no lo hacen, tienen niveles más altos de ira y hostilidad. También se han citado otras características tales como baja autoestima, impulsividad, déficit de las habilidades de afrontamiento,tendencia a las rumiaciones, ansiedad, depresión y otras alteraciones emocionales, así como actitudes de rol más tradicionales y mayor posesividad y celos. Y es más probable que tengan historia de abuso de alcohol y/o de drogas y de violencia en su familia de origen (Dutton, 1999;Fernández-Montalvo y Echeburúa, 1997; Maiuro, Cahn, Vitaliano, Wagner yZegree, 1998; Medina, 1994).

Es necesario sin embargo, la Valoración del agresor, su personalidad y las circunstancias implícitas en la dinámica agresiva, así como su peligrosidad,para tomar las medidas necesarias a fin de poner fin al daño que pudiera producir a futuro.En cambio podemos reconocer conductas comunes en los agresores. Por ejemplo,

Pobreza para mediatizar a través de palabras la negociación con el otro. Esto valida la conducta agresiva para conseguir obediencia rápida. De no ser así se pondría en tela de juicio su dominio sobre el otro. En tanto que, solo se negocia con un par.

-El sobre control como pretendido cuidado manifiesto a través de los celos y de la descalificación sistemática de la víctima, lo que finalmente logra un sentimiento de impotencia y desvalorización en ella.

Como estrategia el agresor aisla a la víctima para dejarla sin posibilidades de conseguir ayuda en su desolación.

En nuestra experiencia el perfil de los maltratadores es además de variado es muy difícil de incluirlo entre aquellos dependientes de patologías previas de personalidad o salud mental, exclusivamente. Muchas veces la patología preexistente solo es un elemento mas y necesario para que su reconocimiento sea útil en los tratamientos posteriores de los agresores y cuyos resultados son en algunos casos,positivos.

Para nosotros no es causa suficiente razones tales como que los agresores han sido víctimas de maltrato ni que la causa de la agresión sea la ingesta de sustancias tóxicas como el alcohol y las drogas.Consideraciones como la patologización de las conductas agresivas sirven solo a los efectos de justificar el abuso y el delito perpetuando la desigualdad de géneros.

La consideración de la víctima como un objeto de su propiedad.

Estas conductas son cotidianas y aceptadas por las costumbres y las tradiciones sociales y culturales y no son otra cosa que maniobras habituales encubiertas. Provocando la naturalización de destratos e invisibilizando la verdadera característica del vínculo . Ellas pueden estar incluso presentes antes de la acción espectacular y delictiva de la violencia que muchas veces tiene consecuencias fatales. Estos finales con frecuencia, están sostenidos por la creencia, que muchas víctimas sostienen de que violencia es solo, agresión física y justifican los arrebatos de humor o indiferencia hacia ellas .

La razón de la acción es que el vínculo violento necesita que uno de los miembros, del que detenta el poder, considere al otro como un objeto de su propiedad y como tal lo trata. Esta acción es consciente de parte del agresor que sabe con claridad que ha cometido daño y que ha atentado contra la autonomía de la víctima o la integridad de ella.

Algunas investigaciones sugieren la necesidad de presentar un perfil destinado a los funcionarios judiciales para que estén más informados y sean menos vulnerables a sus manipulaciones, que resume muchas de las características citadas por diversos autores:

Discrepancias entre el comportamiento en público y en privado:

1- presentando una imagen pública amistosa y de preocupación por los demás, mientras que la mujer puede aparecer alterada, puediendo generar que el agresor tenga más credibilidad que la mujer ante los demás.

2- Minimizan y niegan su violencia.

3- Culpar a los demás, no responsabilizándose de su propia violencia

4-  Conductas para controlar, ya que junto con el maltrato físico, el abuso incluye una serie de conductas para la coerción y el control.

5) Celos y actitudes posesivas.

6) Manipulación de los/as hijos/as, que utilizan como forma de acceso ymanipulación, especialmente en los casos de separación.

7) Abusos de sustancias.

8) Resistencia al cambio, careciendo la mayor parte de los agresores de motivación interna para buscar asistencia o para cambiar su comportamiento.

Algunos autores (Medina, 1994; Pérez del Campo, 1995) destacan la relevancia de los valores culturales tradicionales asociados a la virilidad en la conformación del hombre violento, considerándolo como una persona cuyos ideales son la fortaleza, la autosuficiencia, la racionalidad y el control del entorno que le rodea. Cualidades que considera masculinas y superiores y contrapone a las opuestas que serían femeninas e inferiores.

Y no dudan en utilizar la violencia para recuperar el control perdido en le único lugar donde puede mostrarse superior SU PROPIO HOGAR

Dra. MARIA INES OLIVELLA

Bibliografía

1-Onu. Definición de violencia de género 1995

2-Bernard y Bernard, 1984; Dinwiddie, 1992; Gondolf y White, 2001; Hamberger y Hastings, 1986, 1988, 1991; Holtzworth-Munroe y Stuart, 1994; Huss y Langhinrichsen, 2000; Nicholls, Roesch, Olley, Ogloff y Hemphill, 2005; White y Gondolf, 2000), muestran un perfil heterogéneo en este tipo de sujetos. Ello ha provocado un esfuerzo considerable por identificar tipos de agresores, pero todavía se carece de datos empíricos sólidos en apoyo de una tipología concreta (Fernández- Montalvo y Echeburúa, 1997; Holtzworth-Munroe y Stuart, 1994).

3-Adams (1988, tomado de Suárez, 1994)

4- (Medina, 1994; Pérez del Campo, 1995)

5-Zubizarreta, I, Sarasua, B., Echeburúa, E., Corral, P. Sauca, D. y Emparanza, I. (1994). Consecuencias psicológicas del maltrato doméstico. En E. Echeburúa Personalidades violentas. Madrid. Pirámide.

6-International Journal of Clinical and Health Psychology ISSN 1697-2600 2008, Vol. 8, No 2, pp. 355-382 ¿Hay diferencias entre la violencia grave y la violencia menos grave contra la pareja?: un análisis comparativo. Enrique Echeburúa2 (Universidad del País Vasco, España), Javier Fernández-Montalvo (Universidad Pública de Navarra, España) y Paz de Corral (Universidad del País Vasco, España)

CONGRESO INTERNACIONAL DE CRIMINOLOGIA, PSIQUIATRIA Y PSICOLOGIA FORENSE.