La expresión film maudit fue acuñada por Jean Cocteau y un grupo de ilustres amigos suyos reunidos en un cineclub que llamaron Objectif 49. De allí surgió el Festival del Film Maldito, que tuvo lugar en Biarritz del 29 de julio al 5 de agosto de 1949 con la indispensable colaboración de la Cinématheque Française.

El propio Cocteau presidió el evento y la selección estaba integrada por obras que, a juicio de Cocteau y sus amigos, habían sido poco o mal apreciadas en su momento y por lo tanto habían quedado olvidadas. En ese tiempo, tales postergaciones parecían definitivas porque la industria sólo reponía sus propios éxitos y, por lo tanto, las obras que no lo tenían quedaban invisibilizadas.

La revolución digital y la consecuente multiplicación de las formas del consumo de la producción audiovisual diluyen hoy los efectos de aquella maldición. Todos los países del mundo han vuelto disponible la inmensa mayoría de sus acervos cinematográficos resolviendo el antiguo problema del acceso para el espectador contemporáneo. La solitaria excepción es Argentina, que hasta ahora no tiene una Cinemateca Nacional ni diseñó política pública alguna para preservar y difundir su patrimonio audiovisual. El cine argentino del pasado sigue así maldito en el sentido inicial, mayormente inaccesible para propios y ajenos, o desfigurado en copias brumosas que no se ven ni se entienden.

Pero aún cuando la maldición del acceso está resuelta en casi todas partes, otras penurias han resultado más persistentes y obligan a ampliar el registro de maldiciones posibles. Films molestos que se quitan del medio para que no amenacen la placidez de los consensos oficiales. Films prohibidos. Films que no se distribuyen. Films que no llegan al espectador como fueron concebidos. Films que no se terminan porque el Artista no se entiende con la Empresa. Films que no llegan a hacerse. Films que están pero que nadie mira, perdidos a la vista de todos como la carta robada. Existen además maldiciones plurales, que alcanzan a todo un conjunto. Así como el cine argentino del pasado está maldito en su totalidad, también hay cineastas malditos que han padecido algunas o todas estas maldiciones en cada título de sus filmografías. 

Este ciclo recorre algunas de esas maldiciones y acompaña la edición de un libro homónimo de Fernando Martín Peña, que se presentará el jueves 21 a las 19:00. Se verán films de  Peter Bogdanovich, Aleksei German, Rodolfo Kuhn, Peter Lorre, Michael Powell, Leopoldo Torre Nilsson y Jacques Tourneur, entre otros.

Durante todo octubre en La Fundación Malba – Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires –  Av. Figueroa Alcorta 3415 – Buenos Aires Argentina
+54 11 4808 6500 www.malba.org.ar