En 1970, Janis Joplin, en una de mis canciones favoritas, escribió lo siguiente: “¿No pareciera ocurrir siempre que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes?”.

Tiene razón. Tristemente, sólo cuando las personas salen de nuestra vida es que las vemos por quienes realmente eran y lo que tenían para ofrecernos. Esto no sólo es cierto para las personas, sino para muchas otras cosas. ¿Cuántos de nosotros no rezamos por salud sólo cuando ésta se ve en juego, o por sustento económico cuando nuestras cuentas bancarias están bajas? Con mucha frecuencia, sucede que comenzamos a apreciar lo que tenemos sólo cuando comenzamos a perderlo.

La apreciación puede ser una herramienta poderosa para conservar nuestras bendiciones y una conexión fuerte con la Luz.

En algún momento existieron muchos tzadikim (personas justas) en el mundo, pero muy poca gente les prestó atención. Cuando el gran kabbalista del siglo XVI, Rav Isaac Luria (El Arí), estaba vivo, no todos sus paisanos de Safed se acercaban a escucharlo hablar. Pero cuando él abandonó este mundo, todos pensaron: “Él vivía entre nosotros, en nuestra ciudad, ¡y ni siquiera nos dimos la oportunidad de conectar con él!”. Al igual que el Arí, el maestro de mi padre, Rav Brandwein, y su maestro, Rav Áshlag, no tuvieron muchos estudiantes. Hoy día, gracias al trabajo de mi padre y mi madre, Rav y Karen Berg, en el esfuerzo de hacer que esta sabiduría estuviera disponible para las masas, ¡esos maestros tienen muchos más estudiantes ahora de los que tuvieron cuando estaban vivos! Mucha gente de esa generación dijo que si tan sólo se hubiesen dado cuenta de cuán grandes eran estos maestros cuando estaban vivos, habrían estudiado con ellos.

Cuando apreciamos, podemos experimentar la bendición.

Cuanto más agradecidos seamos por algo, más potencial tenemos de sentirnos plenos a través de ello. La apreciación verdadera y profunda es la realización.

Los kabbalistas tienen una oración llamada Modé Aní, la cual recitamos cada mañana tan pronto como abrimos los ojos. En su traducción, las palabras modé aní significan “doy gracias”. Deberíamos buscar despertar nuestra apreciación por el aire que respiramos, por estar aquí para vivir, amar y aprender un día más.

Permanecer agradecidos.

Es más fácil enfocarnos en lo que no tenemos en nuestra vida en lugar de estar agradecidos por todas las bendiciones que tenemos. Esta semana, hay una energía disponible en el cosmos que nos permitirá ir en contra de nuestra naturaleza y escoger ver las bendiciones, para así permanecer conectados con todo lo que es bueno en nuestra vida.

Todo lo mejor,

Yehuda Berg