Isha es considerada como “Embajadora de paz” por la incesante tarea de llevar su mensaje de amor a toda la humanidad.

Sus conferencias y seminarios son cada vez más solicitados alrededor del mundo, atrayendo todo tipo de público y sus iniciativas de apoyo social, que gratuitamente se brindan a sectores marginados a través de su Fundacion ISHA Educando para la Paz, están logrando que sus enseñanzas estén disponibles para todos. Isha no impone opiniones políticas, dogmas ni conceptos académicos, sin embargo está considerada como una visionara para el mundo moderno, siendo invitada a hablar en foros internacionales, en empresas, en cárceles de alto riesgo, con miembros de la política, del clero y del jet set internacional.

¿Cómo es que su mensaje llega mas allá de toda diferencia, conmoviendo a tantos sin importar su estatus económico, edad o credo?

Isha habla de la conciencia. Dice que es nuestra esencia, lo que somos en realidad, nos cuenta que la conciencia es amor: un amor que es incondicional, y diferente a todas las clases de amor a la que estamos acostumbrados, y que está dentro de nosotros mismos.

Nos dice: “No hay nada mas pleno que el amor incondicional a uno mismo, y cuando lo experimentamos podemos extenderlo a cada aspecto de nuestra creación. Cuando nos amamos a nosotros mismos incondicionalmente, todo el miedo desaparece, y se experimenta la unidad en todo. No es una experiencia sutil, sino que es total. Es lo más grandioso que le puede suceder a un ser humano.”

Conociendo a Isha en persona, se hace evidente el por qué llega a la gente tan profundamente, su presencia impacta mas allá de lo explicable, la profundidad de su mirar, la profunda vibración de su voz, y los corazones responden conmovidos. Ella rompe con todos los paradigmas de lo que se supone tiene que ser una maestra espiritual. Y a la vez, una sencillez, una familiaridad que combinada con su impecable elegancia y porte cautivan a su paso.

Nacida en Australia, Isha vivió un gran colorido de experiencias humanas que sacudieron desde el primer momento su estructura, motivándola a ir mas allá de cualquier limite. Supo de su adopción a muy temprana edad, pero incluso desde antes de este evento, su refugio y su gran pasión fueron los caballos, y fue así que se dedico a ser domadora y entrenadora de caballos de carrera, oficio que le trajo gran satisfacción. Pero su búsqueda estaba motivada en este punto por algo más que el éxito externo: encontrar la libertad de los miedos que la acosaban.

Guiada por una convicción interna que parecía hablarle desde su corazón, Isha integro una serie de componentes que la iban conduciendo de regreso a sí misma, llevándola mas alla de las confusiones y preocupaciones que todos vivimos, a un estado interno de creciente paz y plenitud.

A medida que iba expandiendo esta experiencia interna, dejo atrás sus adicciones, sus apegos y sus miedos, hasta que llego a la iluminación: ese despertar que tanto anhelaba.

Fue así que esta experiencia, considerada por nuestra cultura como casi inalcanzable – solo para unos pocos elegidos, después de muchos años de abstinencia y desconexión de la sociedad – hoy emana de un ser impactante, conmovedor, pero a la vez terrenal y actual; una persona que vive en el mundo, no alejado de él.

A nuestras preguntas, ¿Cómo podemos experimentar esta paz, este bienestar, en un mundo cada vez mas agitado e inseguro?

Isha nos asegura que es totalmente posible, y puede suceder en medio de esta vida moderna. Ella sirve como un ejemplo viviente de esto que todos podemos lograr.

Además, su sistema no tiene creencias, No es una religión y tampoco se opone a ninguna. Tal vez, por eso es que, entre otros, ha enseñado monjas católicas, rabinos y sacerdotes, además de ateos, escépticos y modernistas; sacia una búsqueda que todo ser humano comparte, y que nos une mas alla de las diferencias aparentes: la búsqueda del amor.

Hoy en día Isha viaja constantemente, compartiendo su mensaje con todos los que buscan el cambio. Autora de muchos libros, estableció su Centro de retiros, La I, en Uruguay, que es un verdadero “Spa de la conciencia”, al que llegan muchísimos de sus estudiantes y buscadores de todo el mundo para pasar unas verdaderas vacaciones consigo mismos.

Para poder compartir su mensaje y enseñanzas con todos aquellos que lo desean recibir, Isha estableció la Fundacion Isha Educando para la Paz, una organización internacional cuyas actividades son cada vez más diversas para llegar a los sectores del publico más necesitado. Visitando reclusorios, hogares de niños abandonados, hospitales y sectores de bajos recursos, la Fundacion lleva el Sistema ISHA, como parte de las herramientas que intervienen en su programa de Educación para la Paz a todo rincón de cada sociedad.

En Colombia, ha apoyado a los reinsertados de la guerrilla a integrarse nuevamente en la sociedad.

En el 2007, Isha completo un programa exitoso en un reclusorio de alta seguridad en México DF, donde enseño a mas de 900 internos. Los resultados y beneficios fueron evidentes a los involucrados y a los encargados de supervisar a los internos, quienes observaron mas cooperación y calma entre los reos.

En esta forma, una herramienta tan benévola puede llegar a eliminar el estrés y los traumas de la vida de un número creciente de individuos, mejorando realmente la calidad de vida de cada uno de ellos, así como también a su entorno, inmediato y social.

Sencillamente, Isha enseña a las personas a amarse a sí mismas.

Todos sabemos que tenemos que amar a los demás, pero ¿cómo vamos a poder amar a otro realmente si no somos capaces de amarnos a nosotros? El auto-amor no es egoísta ni arrogante, es la base de una relación sana y completa con la vida y con el mundo.”

“El amor incondicional a uno mismo le permite a todos alcanzar la libertad total. Es el regalo más grande que les puedo dar a todos: permitirles tener su propia experiencia, permitirles tener su propia y completa expresión de humanidad, permitirles disfrutar de la montaña rusa de la vida en todas sus dualidades y diversidades.”

Esta es la visión de Isha, para un mundo unido por la paz.