Jorge Schubert es actor y escritor. Llegó de su Pigüé natal para cumplir el sueño de ser actor. Con empeño y, tal vez, un poco de suerte, Jorge Schubert debutó en el viejo ATC con Tiempo cumplido pero la popularidad y el reconocimiento le llegaron de la mano de Zona de riesgo, en Canal 13, y un personaje con el que ganó el Martín Fierro a la revelación. Uno más unoAlta comediaPor siempre mujercitasRicos y famososCabecita son solamente algunos de los programas de televisión que hizo, además de cine y teatro.

He leído todos sus libros. Todos me han atrapado inmediatamente. Son mágicos y reveladores. El primero que leí, se volvió tan especial para mí, fuè “Morir a Tiempo”. Allí fue donde comencé a encontrar tantas respuestas a tantas preguntas. En ese momento tan crucial de mi vida, comencé a vislumbrar mágicamente en esas respuestas que, de verdad debería, imperiosamente, Morir a Tiempo. Claro que lo comprendí mucho tiempo después y todavía, luego de varios años, me sigo sorprendiendo encontrándome con más y más respuestas. Hoy la magia de Jorge Schubert vuelve a presentarse de esta forma:

En algún momento de tu vida te diste cuenta de que despertaste en la tierra.  ¿Cómo fuè ese despertar?

Un volver a casa después de un largo viaje. Fue enterarme por primera vez de que me había ido de viaje. Fue recordar que tenía un hogar. Y fue comprender por qué era necesario olvidar que había olvidado. Fue un gran suspiro eterno.

Ese “Volver a casa”, ese “Recordar”, ¿quiere decir que olvidamos quiénes somos en realidad?

Sí, ese es el juego, si se quiere… “Y que el juego es el olvido, y que el premio es el recuerdo”, me dice en Despertar… y después en Morir a Tiempo me dice el Jardinero: “La ignorancia es la que nos permite experimentar las distintas emociones”.

Sin olvido no hay juego. Es el que nos permite experimentar la vida de forma brutal, diría. Conocer sentimientos que desde la sabiduría no conoceríamos (el miedo) porque sabríamos que no existen en realidad, sino que son el producto de la desconexión con el saber, con el amar. Saber es amar. Al desconectarnos del origen sentimos miedo, como cuando estamos lejos de casa, perdidos, y sentimos miedo. Solo así podemos experimentarlo: olvidando qué somos, quiénes, y para qué estamos acá. Sintiéndonos solos y desconectados. Desorientados. De verdad. Y El Gran Premio es, aunque más no sea en un flash, a través de una hendija, recordar que nunca nos fuimos de casa realmente. Que tan solo olvidamos que eso es imposible, porque nosotros somos la casa. Nosotros somos los creadores de esta realidad individual, dentro de la gran realidad llamada existencia. Como dice Kalhil Gibran: “No digas Dios está en mi corazón. Di; estoy en el corazón de Dios”… estamos en el corazón, es decir que somos dioses dentro del gran y único Dios que es el TODO. Nunca estamos en riesgo. Jamás. Solo podemos estar perdidos. Dormidos. Y despertar no es, en mi caso, estar todo el tiempo despierto, sino saber que hay un lugar adonde regresar cuando me siento perdido, algo que yo había olvidado por completo para prestarme a jugar intensamente el juego y experimentar sin filtro las distintas emociones.  Emociones que solo se pueden experimentar estando dormido, no despierto. Despierto, realmente despierto, nada debería ocasionarnos miedo.

Quizás dolor, pero no miedo. Simplemente porque despertar es apagar el miedo, tal como prender la luz es desaparecer la oscuridad. Solo existe la luz. La oscuridad es su ausencia, como me revelan en Morir a Tiempo.

Regresar a nuestra esencia…

Sí, regresar adónde nunca nos fuimos: nuestra esencia

 ¿cómo llegaste a darte cuenta de que te habías desconectado de esa esencia, del ser? hay gente que jamás puede llegar a vislumbrarlo

En mi caso fue un proceso. Un estado de incomodidad inconsciente. El camino por el que iba era lindo pero sin destino. Solo con objetivos renovables, pero como si siempre se estuviera uno escapando hacia adelante. Pero la muerte, una de las grandes genialidades de este proceso, le pone fin a ese fin sin sentido. Un fin que se me adelantó cuando nació mi hija, y se me presentó con una urgencia impactante pero esperada a la vez: ¿qué es la muerte? ¿Cómo que voy a morir?… y este amor que acabo de experimentar por mi hija, ¿adónde va? ¿Termina con la muerte?… y no pude salir de ahí hasta no encontrar respuestas. Ya me era imposible volver a escaparme. Ahí comenzó la búsqueda insobornable.

Y el que busca… encuentra. “Todo aquello que se busca, sueña con ser encontrado” me dice La Vida al inicio de Despertar en la Tierra… y yo le creí je

Impacta. El nacimiento de un hijo que implica amor en estado puro y la muerte. renaciste, realmente fue un “Morir a Tiempo”. Esa urgencia de encontrarte empezó en un libro, en una frase, ¿cómo comienza el proceso?

Hasta donde veo funciona así: el que busca no encuentra… mientras busca. Hasta que en un momento termina la etapa de la búsqueda, y ahí es cuando uno es encontrado por eso que buscaba. No se puede buscar y encontrar a la vez. Es uno u otro. Los dos no caben. Son todos mini procesos que se alternan, donde la búsqueda reemplaza al encuentro, para que luego el encuentro sea el que reemplace a la búsqueda. Allí cierra el mini círculo de ese aprendizaje o recuerdo, cuando la experiencia nos lleva del conocimiento, al saber. De la fe a la certeza

Un verdadero punto de inflexión. ¿Y ahí en ese encuentro nace el escritor?

El escritor es el que vino a rescatarme porque es el que menos había olvidado. El que estaba aún conectado con el silencio. El mejor cómplice que encontré para esta aventura de recordar. El escritor es el que guía ese diálogo entre el que olvidó y el que recuerda. Por eso mis libros son un encuentro entre el que ignora (yo) y el que recuerda (alguien en mí). El escritor es el testigo traductor, digamos, de este encuentro.

Y el actor, ¿le dió profundidad a la superficialidad? ¿Acompañó al escritor?

El actor representa más al HACER y el escritor más al SER. Uno experimenta y el otro registra el aroma de ese experimento. Capta el alma de la experiencia. El actor era y es una experiencia inevitable en mi proceso porque me enseñó a des prejuiciarme. Cuando uno hace a un asesino, por ejemplo, debe defenderlo internamente, justificarlo. No juzgarlo y enjuiciarlo. Esto me permitió desenjuiciar mi mirada sobre la vida. Sobre los que habitamos en esta vida. Sobre las acciones de las personas. Me llevó a comprender al otro. Y el comprender es uno de los caminos de regreso a casa.

El no juzgar es un gran acto de Amor, un tema que tocas mucho en tus libros. Recuerdame esa frase encantadora que dice algo así como que el “norte es el amor”

“El norte es el amor, recuerde esto cuando se sienta perdido”, me dice uno de los personajes. Mira, hasta dónde veo funciona así en general: de niños solo estamos encontrados. De menos niños empezamos a perdernos sin enterarnos. De más grandes ya estamos completamente perdidos, experimentando la vida que elegimos, con los códigos que elegimos, de manera total. Entre medio se empieza a colar la añoranza, que es un llamado de nuestra esencia. Y después aparece la decisión determinante de volver a casa. Antes o después, queremos volver a casa. Como cuando nos vamos de viaje: por mejor que la estemos pasando, tarde o temprano queremos volver a casa. Y el camino para volver a casa; es el amor. Más aún, el amor es nuestra casa. Es decir que podemos volver a casa en el instante que lo decidamos.

Una palabra que no leía hace mucho: la añoranza. ¿Y el Amor? ¿Es un ideal, es un estado?

Es el estado ideal.Pero por sobre el amor está la conciencia, aquella que abarca al amor y al desamor, y es neutra. Todo es perfecto en la conciencia. Hasta la conciencia de la inconsciencia. Del estar perdidos. En Despertar me dice que “la espiritualidad no es perfección, es conciencia. Y que en la conciencia está la perfección”.

¿Y la paz tan añorada por los seres humanos?

A la paz yo la vivencio como la certeza en el cuerpo y en la mente de que todo está perfecto. Surge de la entrega. Cuando el cuerpo y la mente están entregados al espíritu, el espíritu nos devuelve como guía y regalo el estado de paz. Si estamos en paz, es porque estamos bien, sería el mensaje. La paz se ha transformado en mi guía porque es a la única a la que no puedo engañar. A raíz de eso escribí: “la paz no se negocia”.

¿Y qué es para vos la conciencia?

La conciencia es el recuerdo de lo que olvidamos. Es el gps en la tierra. Es la que sabe exactamente de qué trata este juego. Es libre, justa y soberana. Es insobornable, y es lo que somos. La conciencia es la voz de Dios en nosotros.

En este juego serio que es la vida, como decís en tus libros, nace ” OTRO ● DE VISTA ” ¿ves las emociones, el enojo, por ejemplo, desde otra mirada?

Cuando actúo, me enojo en una escena, pero sé que es mentira la causa. No el sentimiento, pero sí la razón de ese sentimiento. Queda muy en evidencia que esa realidad es la del personaje y no la mía. Lo que a mí me sucede con las emociones ahora es algo así. El de la actuación es un buen ejemplo. Antes me enojaba o sentía algo feo, y todo YO me volvía ese sentimiento. Hoy también, solo que sé que es mentira, porque la causa es mentira. Y la causa es mentira porque así como en el teatro sé que el sentimiento es creado para que el personaje los experimente y los exprese, en mi vida también. Yo, Jorge Schubert, soy el personaje que estoy representando. Al que le creé diferentes circunstancias para conocerme en diferentes estados y emociones. Pero detrás de Jorge Schubert, está quién en verdad soy…. el que en el teatro sería el actor. Esta conciencia no me impide dejar de enojarme, pero me permite darle otro sentido y volverme “socio” de esa emoción que, ahora (cosa que antes no tenía idea), sé que es parte del juego y que está al servicio de mi evolución.

¿Evolucionar es parte de este viaje maravilloso?

Evolucionar es lo que le da sentido a la vida. Sin evolución, nuestra existencia no tiene sentido ni respuestas. La evolución es como una escalera que nos permite comprender al escalón de abajo. Una esperanza secreta de que volveremos a ser aquello que nunca dejamos de SER: Amor =Dios =Vida

¿Por qué debería la gente leer tus libros?

Porque les van a encantar, y porque se van a encontrar… con ellos

Gracias Jorge. Mi alma agradecida