El universo se expande y se enfría, las galaxias se distancian entre sí y, como sucede con cualquier gas en expansión, la temperatura universal también decrece. El conocimiento -muy limitado aún- que tenemos hoy sobre el universo tiene su propia historia que es necesario abarcar desde sus inicios.
Todo comienza con los griegos quienes fueron los primeros cosmólogos de la historia, en particular Aristóteles. Ellos vieron el sistema armonioso y lo llamaron kosmos. Más adelante, Copérnico marcó un hito en la historia cuando desplazó a la Tierra del centro del cosmos y colocó al sol en dicho lugar. Fue un salto intelectual difícil de imaginar en nuestros días y que tardó años en ser aceptado.
El otro paso lo daría Galileo Galilei quien apuntó su telescopio hacia el cielo y su observación contribuyó a dar un golpe de gracia a la “ciencia” de los antiguos pensadores griegos. El mayor salto lo daría Isaac Newton al establecer la primera descripción matemática completa de la gravitación. Este marco podía explicar la física terrestre y la de los astros: desde la caída de una manzana al movimiento de un cuerpo celeste como la Luna alrededor de la Tierra. Tan precisa y útil resultó ser la teoría newtoniana que pudo descubrir todas las observaciones astronómicas durante los siguientes 200 años, hasta finales del siglo XIX.
Luego vendría el gran aporte de Albert Einstein quien, llegado el siglo XX, elaboró una nueva teoría del espacio-tiempo y de la gravitación, más compleja pero también más abarcadora. La teoría de la relatividad que Einstein propuso en 1905 -llamada relatividad especial restringida- postula que la velocidad de la luz es una constante para todo observador, y que no existe forma alguna de propagación de información que la sobrepase en velocidad.
Einstein también encabezó una nueva teoría: teoría de la relatividad general y así permitió abordar el estudio de sistemas físicos que la teoría de Newton había dejado de lado.
A partir de ahí, sus colegas Edwin Hubble y Vesto Slipher percibieron que las galaxias lejanas emitían luz con iguales características que los átomos conocidos de la Tierra, pero sistemáticamente corridas en sus longitudes de onda hacia energía más bajas.
De esta manera los astrónomos pudieron entender por primera vez que el universo se estaba expandiendo. A partir de ese momento nació la idea de un cosmos dinámico, que no siempre fue igual a sí mismo sino que evoluciona.
En cuanto a la formación de la Tierra, la opinión más aceptada en el ámbito científico favorece a la teoría que sostiene que la vida evolucionó de la materia inerte. Hace 2 mil millones de años, los primeros organismos fotosintéticos cambiaron permanentemente el balance atmosférico al producir oxígeno y eliminar gran parte del metano y del dióxido de carbono. Lentamente el paisaje terrestre pasó a ser plano y húmedo. Luego, la Tierra entró en una etapa de aumentos continuos en los niveles de oxígeno. Este período coincidió con lo que ahora llamamos explosión cámbrica. Fue la época en que aparecieron la mayoría de los principales grupos animales.

¿Qué fue lo que provocó la explosión de vida del período Cámbrico? Muchos científicos creen que el aumento del oxígeno atmosférico fue el causante de este fenómeno. La fotosíntesis había estado produciendo oxígeno durante miles de millones de años, pero esto no se tradujo en una acumulación significativa de ese gas en la atmósfera sino hasta el período Cámbrico. La razón de este súbito aumento ha sido un misterio hasta ahora. Lo cierto es que una multitud de seres surgieron simultáneamente en la Tierra y evolucionaron luego durante millones de años de invertebrados a vertebrados, de anfibios y reptiles a mamíferos, y finalmente iniciaron la carrera que terminaría con la formación del Homo Sapiens.E

robertonew-3