En Argentina cada año cerca de un millón de personas donan sangre, de las cuales más de la mitad lo hace a pedido de amigos o familiares. Este sistema de donación llamado “de reposición” es imperfecto y muy vulnerable. Es así como, ante diversas situaciones como vacaciones o feriados prolongados, los bancos de sangre tienen dificultades para cubrir la demanda.

Para superarlas, la Dirección de Sangre y Hemoderivados del Ministerio de Salud de la Nación impulsa la transformación del sistema de donación de sangre actual por un sistema superador basado en 100 % de donantes voluntarios y habituales.

“Es importante que los bancos de sangre desarrollen actividades en la vía pública y en empresas para que la gente se acerque a donar y no se continúe exclusivamente con el pedido de reposición. De otro modo, el donante se identifica con la reposición y se reserva para cuando algún familiar o conocido la requiera”, destacó Mabel Maschio, quien está a cargo de la Dirección de Sangre y Hemoderivados.

En el país las personas tienen el derecho de contar con la cantidad y tipo de sangre cuando lo requieren. Los bancos de sangre de los hospitales no pueden condicionar tratamientos o internaciones a la cantidad de donantes que aporte el paciente pero dependen de las donaciones voluntarias para tener sangre disponible.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay 62 países donde el suministro nacional de sangre procede casi en su totalidad de donaciones voluntarias, mientras que otros 40 siguen dependiendo de donaciones procedentes de familiares o incluso de donantes remunerados. El objetivo de la OMS es que, de aquí a 2020, todos los países obtengan su suministro de sangre de donantes voluntarios no remunerados.

¿Cómo donar?

Para poder donar sangre es necesario ser mayor de 18 años y menor de 65; pesar más de 50 kilos, estar sano y presentar identificación personal. No es necesario estar en ayunas.

No pueden donar sangre aquellos que han cursado enfermedades como hepatitis, sida, paludismo, tumores; haber estado enfermo en los días previos a la donación o haber tomado algunos medicamentos.

Tampoco pueden ser donantes las personas que se hicieron tatuajes, piercing o recibieron transfusiones el último año; las que tuvieron relaciones sexuales sin protección; como así tampoco las embarazadas ni las mujeres que estén amamantando.

Al llegar al lugar de la donación el personal le entregará la información pre donación que le permitirá autoexcluirse si tiene dudas. Luego el profesional efectuará una entrevista personal y un reconocimiento (toma de presión y temperatura, niveles de hemoglobina) para comprobar que el donante está en condiciones de donar. Toda la sangre que se extrajo se analiza para detectar enfermedades de transmisión sanguínea como Chagas; hepatitis B y C; sífilis, virus de inmunodeficiencia humana; y brucelosis, entre otras.

El proceso de donación dura sólo unos quince minutos y se extrae una cantidad que el cuerpo sano asume sin ningún problema y que no causa ningún trastorno posterior. El organismo la regenerará en unos días mientras sigue con su trabajo habitual.