A fin de año solemos poner en una balanza imaginaria los logros y los fracasos de los últimos doce meses. Esta evaluación puede representar un fastidio o ser una verdadera oportunidad para el cambio.

¿Es saludable hacer balances? ¡Sí! ¿Incluso si hay objetivos incumplidos? ¡Claro! Con más razón, porque es la única manera de hacer los ajuntes necesarios para encaminarse hacia el cambio real.

Balance sin miedos

Fin de año es una oportunidad como tantas otras, con la particularidad de que es una fecha en la que suelen coincidir los balances de muchas personas.

 

¿Qué conviene poner en la balanza?
* Objetivos no cumplidos.
* Cosas que hicimos mal.
* Cosas que no queríamos hacer e hicimos igual.
* Objetivos cumplidos.
* Cosas que hicimos bien.
* Cosas que salieron bien sin proponérnoslo.

 

Las relaciones afectivas
* Personas que estorban, tensan o generan conflicto.
* Personas de las cuales es preferible alejarse.
* Personas que nos suman algo positivo.
* Personas que ayudan a crecer, que aportan calma, que son incondicionales.
* Personas que es bueno tener cerca.
Preguntas: ¿Por qué hemos sostenido las relaciones de la columna de la izquierda? ¿Es posible reducir este grupo el año próximo?

 

Espacio para la autocrítica
* Defectos, debilidades.
* Excesos.
* Emociones negativas.
* Cosas para cambiar.
* Fortalezas.
* Cualidades positivas.
* Emociones saludables.
* Cosas para mantener.
Preguntas: ¿Qué grado de tolerancia y paciencia mostramos ante las dificultades? ¿En qué medida pudimos ser solidarios o comprometernos con alguna causa ajena a nosotros? ¿Cómo nos cuidamos física y emocionalmente durante este año?

 

¿Resultado negativo?

¿Qué pasa si nuestro balance es negativo? En un balance bien hecho la mayoría de las personas encontramos objetivos no cumplidos, relaciones conflictivas y cosas que no hemos logrado cambiar. ¿Qué hacemos con ese resultado? Las posibilidades son dos:
1. Rumiar los pendientes, arrepentirnos, instalarnos en el lamento.
2. Revisar las razones por las cuales no alcanzamos la meta propuesta, o sostenemos relaciones que no suman, o repetimos reacciones y emociones negativas.

Si uste elije la segunda opción, le propongo profundizar un poco más:

* ¿Sus expectativas fueron irreales? ¿Quiso ganar el premio mayor de entrada?
* ¿Le faltó esfuerzo, planificación, perserverancia?
* ¿Su meta estaba acorde con la realidad? ¿Era concreta?
* ¿Cómo se trata a usted mismo? ¿Lo hace con amabilidad, con amor?
* ¿Cómo trata a los demás?
* ¿Manejarse de otro modo representa un esfuerzo al que no está dispuesto?

El análisis de los factores propios y ajenos que contribuyeron al resultado negativo le permitir evaluar su cuota de responsabilidad en su balance. A veces descubrirá que no todo lo malo que sucedió dependió de usted: hay cosas que no podemos cambiar, sólo podemos actuar sobre las que sí podemos cambiar. Quizás sus metas hayan sido demasiado exigentes, o los plazos que fijó, demasiado cortos. Las expectativas desmedidas suelen producir frustración si no se concretan.

Doce meses para cambios positivos

Para este año le propongo que:

* Utilice el nuevo año para establecer proyectos realistas y posibles de cumplir.
* Tenga presente que la vida requiere adaptaciones constantes, y que quizás sus metas no se adecuen a la realidad. Revíselas, examínelas cuidadosamente. Si piensa en correr una maratón pero no está dispuesto a entrenar progresiva y sostenidamente para estar en forma, es mejor que modifique su objetivo.
* Intente aprender de las situaciones vividas: podrá descubrir qué cosas hacer para cumplir con sus objetivos.
* Ponga por escrito sus proyectos y siempre piense en un plan B como alternativa.
* Disfrute al máximo de cada logro, aún de los más pequeños.

Cada día de este año le ofrece 24 horas de posibilidades para vivir más y mejor. Es mi deseo que pueda aprovecharlas al máximo. ¡Feliz balance!

 

 Dr. Cormillot

para Deja Fluir